Aduana con palmeras

Aurora Luque

La ciudad sin instinto de ciudad

la fragmentan los parques de exotismo importado.

Altísimas palmeras oscilantes

sobre edificios públicos

detienen al viajero.

El verano y la muerte

se citan en paseos con palmeras

y parasoles blancos y palomas.

Se enseñan mutuas fotos. Se les oye contar

con gestos minuciosos

sus ganancias y pérdidas recientes.